Tepoznieves

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Quienes Somos

Tepoznieves nació en el lugar del fierro o cobre en el pueblo elegido por el Dios del Viento, donde sus montañas, arrullos y cantos de avecillas fueron el lugar del hijo del viento Tepozteco. Así nació la nieve dedicada a él, Nieve de Chínelo, dedicada a los hombres que hablaban con el viento, los semidioses. Nieve de Xicun, el duende guardián de la cascada sagrada. Y así, a través del tiempo fueron surgiendo los 200 sabores dedicados a los que existieron en nuestro lugar y que ahora ofrecemos a usted.

Su origen se considera antes de la conquista de los españoles. Se tiene registrado en los manuscritos antiguos la referencia del Sr. Tepoztecatl, rey de Tepoztlán, el cual introdujo en sus festejos religiosos un manjar especial preparado con nieve de la montaña más alta de la región, llamado Popocatépetl, el cual hacían llegar por medio de corredores especiales, hombres situados en diferentes puntos de la ruta Tepoztlán-Popocatépetl.

Estos personajes envolvían la nieve blanca-suave en un cuero o piel en forma de bulto dejándole un hueco para almacenarla, envolviéndola con un segundo cuero mayor, enseguida se cosía con agujas de maguey e hilos del mismo para proseguir a rellenarlo con nieve comprimida hasta completar el llenado de la segunda piel, así se trasladaban en los hombros de cada corredor.

Al llegar a su destino era recibida por un grupo selecto de sacerdotes elegidos por Tepoztecatl, ellos lo transformaban en un prodigioso manjar con pulque o frutas naturales del lugar como el capulín, tejocote, limas, etc., frutas fermentadas con mezclas de caña y miel.

El primer manjar se ofrecía al Dios del Viento: Ecatl, para después servirlo a los reyes o grandes señores invitados al festejo del viento, era el ofrecimiento solemne del año, era la comida sagrada, exclusiva para un Dios. 

Esta tradición duro muchos años transmitiéndose en forma oral como secreto de los sacerdotes, hasta llegar a mis antepasados los cuales resguardaron paso a paso para hacer un manjar de flores de rosas o una de oración al viento, lima, higo con mezcal o mil flores. Así la tradición de mis ancestros la llevamos en cada nieve con recetas de cientos de años guardadas como un secreto divino y en el cual Tepoznieves, nace siguiendo esta tradición que el viento dejó y ahora en nuestros días es orgullo de un pueblo, de una familia que entrega su tradición al mundo moderno.

Donde cada nieve lleva una leyenda legado de nuestro pasado. Como Chínelo que hace mucho tiempo existió, en nuestro lugar una civilización muy avanzada, tan avanzada en la ciencia y arte que los hombres hablaban con el viento. Estos hombres existieron por varias generaciones, hasta perfeccionarse en lo espiritual y material. Por otro lado los que existían en otros puntos del planeta también se desarrollaron, crecieron en la ciencia y arte.

Se reprodujeron pero en ellos llegó una degeneración en todas direcciones, esto motivo a que el DIOS UNIVERSAL los castigara enviándoles el diluvio universal a toda la tierra, entonces empezó lo que en todos los libros sagrados de diferentes religiones hablan. Empezó la lluvia de día y noche, tanto tiempo que el día de ese entonces era lo que conocemos como DÍA - NOCHE sin sol y el nuevo día llegó cuando dejo de llover. Así transcurrieron años o tal vez siglos, donde se perdió todo rastro de existencia anterior, sólo en TEPOZTLÁN dicen que el Dios de todos nosotros se arrepintió, por los hombres sabios que perecerían, entonces les envío un Don a ellos, permitiéndoles que vivieran debajo de las aguas, para esto hubo una metamorfosis en su apariencia, su piel se transformo en escamas, sí, como de pescado, sus brazos se convirtieron en aletas y sus piernas en una cola de pescado, les creció una gran cresta en la parte posterior de la espalda hasta la cabeza y así cambio toda su apariencia física. 

Dicen que vivieron muchos años debajo de las aguas hasta que éstas bajaron y la tierra y las montañas de nuestro lugar volvieron a su forma actual. Entonces estos hombres peces emergieron, dicen que fueron los primeros hombres después del diluvio que habitaron nuestra tierra.

Por ese tiempo llegó la nueva generación de hombres que habitarían todos los rincones del planeta y en especial en TEPOZTLAN los hombres actuales y los del pasado hicieron una comparación de su apariencia y dicen que para asemejarse más entre ellos buscaron un traje especial los hombres Sabios - Peces, se vistieron así. Un traje largo para cubrir su cola de pez, y una mascada en el cuello, guantes en la manos, un gran chiquigüite decorado para meter la cresta y una carita decorada de humano como máscara, este era un Chínelo, un hombre que hablaba con el viento, la diferencia de ellos y los hombres nuevos era la forma de caminar, un Chínelo brinca haciendo un movimiento en todo el cuerpo principalmente en los hombros, al brincar los hombros se levantan.

A esta forma de caminar o brincar en nuestros días se festeja recordando al Chínelo, en una fiesta popular llamado carnaval, antes del miércoles de ceniza, empieza el sábado y termina el miércoles. En estas fechas los que habitamos en este lugar ofrecemos lo mejor de nosotros.
Es cuando Tepoznieves en el transcurso de todo el año se inspira para ofrecer la mejor combinación, dedicando lo más exquisito, exótico y extraño en una nieve dedicada a los invisibles, a los que flotan en nuestro pedacito de lugar, a nuestros Chínelos del ayer, para que en el hoy existan siempre.

Así no olvido que existen ellos, ni ellos, se olvidan que existo Yo.

 

 

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